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jueves, 23 de septiembre de 2010

Algunos tesoros digitales... el soneto

En este parcial me gustaría que estuviéramos todos muy atentos a los recursos digitales que en internet se encuentran de forma gratuita (REA, osea, Recursos Educativos ABiertos, es el nombre que les dio la UNESCO en el 2002) y que nos pueden echar la mano en la lectura y goce de la literatura clásica.

Hoy les comparto dos joyitas. La primera es una página personal de un poeta contemporáneo, Francisco Álvarez Hidalgo. En ella expone su obra (bastante inteersante, por cierto). Y tiene la generosidad también de incluir información sobre la historia de la poesía y la cultura en español. Por ejemplo, en el banner de la izquierda, abajo, hay una liga (la penúltima) titulada "Hispánica". Si la clican, verán una serie de ligas con información sobre los autores que estamos leyendo y su contexto cultural. Otra de las ligas del banner (un poquito más arriba de Hispánica) es una "Antología de sonetos", muchos de ellos de los siglos XVI y XVII. Pero también del siglo XX. Es una manera genial de ver el uso que distintos poetas y épocas le han dado a esta forma métrica clasicista, usada por poetas tan heterogéneos como García Lorca, Octavio Paz o Juan Ramón Jiménez.

La otra es un website exclusivamente dedicado a explicar el soneto. En ella pueden entender mejor cómo se cuentan las sílabas, cómo funciona la rima, en qué se diferencia la métrica española de la del inglés o la del latín. En fin, muy útil si no tienen mucha formación previa sobre este tipo de poesía clásica.

¡Espero que les sean útiles!

domingo, 19 de septiembre de 2010

Preparación. Poesía española de los Siglos de Oro

Según José Manuel Blecua (1980, p. 114) las cuatro corrientes poéticas nacionales que viniendo de la Edad Media continuaron su éxito en el siglo XVI son la lírica popular, el romancero, la poesía culta de palacio (Mena, Santillana, March) y la poesía del Cancionero General.

Por eso, antes de valorar el mérito de la poesía de Garcilaso es importante tener en cuenta estos “mercados poéticos tradicionales” que convivían con las modas poéticas renacentistas importadas de Italia (de Petrarca, Sannazzaro) y las fuentes de inspiración clásicas (Horacio, Virgilio, Catulo). Lo tradicional y nacional versus los nuevos modelos artísticos de la “globalización” del momento (donde Italia era el epicentro artístico del mundo, como en el XIX lo sería París y en la segunda mitad del XX, New York).

Aquí les paso unos ejemplos de cada una de esas corrientes:a) Poesía tradicional española; b) Poesía italianista;c) Poesía clásica

A) Poesía tradicional española

• Lírica popular
Canciones de amigo, alboradas, villancicos, etc: http://www.lenguayliteratura.net/index.php?option=com_content&task=view&id=46&Itemid=60

• Poesía de herencia trovadoresca (palacio)
Ausias March: http://amediavoz.com/marchausias.htm

• Romancero : http://amediavoz.com/romancero.htm

• Poesía de Cancionero General ( Recopilado por Hernando del Castillo, 1511)
http://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%ADrica_cancioneril


B) Poesía italianista

• Petrarca: Il Canzoniere (sonetos amorosos clasicistas)
http://maritim23.wordpress.com/2008/01/20/soneto-a-laura-francesco-petrarca/

• Sannazaro: La Arcadia (literatura pastoril)
http://es.wikipedia.org/wiki/Arcadia_(Sannazaro)

C) Poesía clásica (Horacio, Virgilio, Ovidio)
http://www.auladeletras.net/material_nuevo/literatura_clasica.html

Más allá de esas influencias, los poetas del siglo XVI y XVII encontraron en la mitología clásica su repertorio favorito de imágenes y temas poéticos. Aquí pueden consultar un diccionario estupendo, interactivo (con imágenes, información de cada Dios, comentarios) sobre mitología:
http://www.elolimpo.com/

Referencias:
Blecua, J.M. (1980). Corrientes poéticas en el siglo XVI. Ínsula (80). En Francisco Rico. Historia crítica de la literatura española. Tomo 2. Siglos de Oro: Renacimiento. Madrid: Editorial Crítica, pp. 114-117

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Buscón: el ingenio genial de un aristócrata

Hoy tuvimos que despachar el Buscón en una sola clase. Ni modo.

Hubo dos grandes reflexiones. Una, respecto a su significado político, pues la obra se burla de las aspiraciones de un plebeyo convencido que, con sus artes picarescas, puede escapar de la marginalidad y alcanzar el estatus aristocrático. Pero la ambición de "Don" Pablos se estrella sistemáticamente contra el inmovilismo social. El mejor símbolo de ello es el contraste con don Diego Coronel, él sí nacido en cuna noble y que, al descubrir que su antiguo criado intentaba hacerse pasar por caballero para arreglar un casamiento oportunista, decide castigarlo marcándole la cara a espadazos. Toda una lección de lo que les espera a los advenedizos, nada extraña en un aristócrata como Quevedo, caballero de la Cruz de Santiago.

La otra es el estilo, el principal protagonista de la obra. De hecho, da la impresión de que Quevedo toma los ingredientes compositivos de la picaresca (su enunciación autobiográfica, su construcción episódica, su formulación epistolar, etc) como cuenco vacío donde verter las excelencias de su ingenio verbal. Cada frase condensa un juego de ingenio, donde la hipérbole (caricaturesca) y el doble sentido (calambures, paranomasias, figuras etimológicas) juegan un papel fundamental. Bienvenidos al "mole" artístico, a la condensación de la expresividad verbal.

Qué mejor lección para entender la diferencias entre el canon literario del renacimiento y el del barroco que la comparación del estilo del Lazarillo (1554) y el Buscón (1626).

Y ustedes, ¿qué más recuerdan de la clase? ¿cuál de las dos obras prefieren y por qué?

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Lazarillo de Tormes: punto y seguido.

En esta segunda clase del Lazarillo hicimos una "mesa redonda" donde, como en el banquete de Platón, nos íbamos pasando el turno de nuestra visión del libro. Lo hicimos sin vino, aclaro.

Empezamos con el contraste entre el Lazarillo y los héroes de caballerías (como el Amadís de Gaula). Es curioso, en este sentido, el cambio de gustos del público, pues en aquellos siglos una obra como el Lazarillo difícilmente podía gozar del prestigio que sí tenía la literatura idealista, cuando hoy nos sucede todo lo contrario.
Olivia puso en la mesa el contenido religioso de la obra. Está claro que el texto apunta sus cuchillos contra una catolicismo formal e hipócrita, dirigido por un clero corrupto. Pero a partir de esa certeza surgen las dudas: ¿es el Lazarillo una obra existencialista o atea avant la lettre? ¿es, por el contrario, un testimonio de honda espiritualidad, un ejemplo más de los movimientos religiosos reformistas de la época (como el erasmismo, dentro de la iglesia, y el luteranismo o el calvinismo ya fuera de ella?).
En otra de las conversaciones ahondamos en la complejidad moral y psicológica de Lázaro, que puede ser un signo, dentro de la historia de la literatura, de la evolución de los personajes-arquetipo literarios (como los héroes caballerescos o los pastores neoplatónicos) a las personas (Celestina, Lazarillo, Quijote). Estamos en el umbral de la novela moderna y su reflejo de la complejidad psicológica del yo.
Por último, aludimos a los niveles simbólicos de la obra. El pan y el vino, que en el cristianismo simboliza el cuerpo y sangre de Cristo, son el karma de la vida de Lázaro, signos de su existencia materialista.
Pero lo que más me gustó de la clase es que el trabajo de los blogs ya empieza a rendir frutos. Entre ustedes ya hacen alusión a los puntos de vista de los compañeros, y lo que discutimos en clase tiene su continuación en sus blogs personales. Estamos acercándonos, poco a poco, a una educación del siglo XXI. Falta que, como el Lazarillo, sigamos de post en post, de amo en amo, buscando alzanzar la "cima [bloguera] de toda fortuna"
¿Qué más me faltó por reseñar? ¿nos hemos dejado algún tema o perspectiva del Lazarillo sin comentar? ¿desean saber más información sobre la obra?¿se les ocurre comparar esta obra con alguna de otras literaturas o de otras épocas? ¿y con el cine o la música?

viernes, 27 de agosto de 2010

El Lazarillo de Tormes: el antihéroe de la España Imperial

Hoy abordamos la primera de las dos sesiones que dedicaremos al Lazarillo de Tormes, impresa a mediados del s. XVI y obra fundacional del género picaresco, caracterizado por el realismo, la autobiografía, la perspectiva marginal (el pícaro) y la tensión entre el deseo de subir de condición social y la inmovilidad de una sociedad jerárquica y estamental. Algunos autores, de hecho, consideran la picaresca como una escritura subversiva, trasgresora con el poder, mientras que otros ven en ella la mejor propaganda de esa sociedad aristocrática.

En clase hablamos de muchas cosas: el lenguaje popular de la obra, el sentido novelesco de su trama (donde se crea una red de eventos que se condicionan mutuamente y marcan la evolución del personaje), la dialéctica narrativa entre el adulto cínico de Lázaro y el inocente niño Lazarillo, los personajes más impactantes de la obra (el ciego, el escudero), la importancia del "caso" (cuernos) como eje estructurador de toda la novela, las fuentes genéricas (la epístola, el teatro y cuentos populares) y su evolución (hacia la novela moderna), la relación de la picaresca con la novela de caballerías, etc.

¿Qué más comentamos? ¿qué más se puede apuntar?

miércoles, 25 de agosto de 2010

Celestina: umbral Edad Media-Renacimiento (Miércoles 25 de agosto)

Hoy hicimos una mesa redonda de análisis de diferentes fragmentos de La Celestina. Nos interesó, en concreto, valorar en qué sentido la obra aún hereda códigos y tópicos literarios de tradición medieval (como el amor cortés, o la intención moralizadora) pero al mismo tiempo abre posibilidades "modernas" (la riqueza psicológica de personajes marginales, la mezcla carnavalesca de géneros, el realismo linguístico, la afirmación poderosa de la sexualidad y del feminismo) que en los siglos XVI y XVII se irán consagrando en otros textos.
¿Qué fue lo que ustedes recuerdan o pueden aportar a ese análisis?
Recuerden incorporar sus comentarios y, al final de ellos, la dirección del blog personal que deben crear, con su primer análisis personal de El Lazarillo.
Hasta el día de hoy, de hecho, las sesiones de clases fueron nua especie de introducción, un prólogo, a lo que viene a continuación. ¡Más madera!!!

jueves, 19 de agosto de 2010

Contradicciones del siglo de oro (miércoles 18)

En la clase del miércoles profundizamos en el contexto histórico y cultural de los siglos de oro.

Cecilia nos recordó la vida íntima de aquella sociedad, donde las relaciones familiares estaban marcadas por el concepto de honra y la jerarquía patriarcal. Pero, ojo, el Renacimiento también impulsa el naciente individualismo y la búsqueda de la fama por los propios méritos (tal vez Maquiavelo sea el más crudo expositor de esta mentalidad).

En lo económico Ricardo nos trajo a clase el ocurrente eslógan de Eduardo Galeano: "España tenía la vaca pero otros tomaban la leche". Y es que aquella España, dominada por La Mesta (asociación de ganaderos), por la aspiración aristocrática, por la búsqueda de títulos y tierras, fue un Imperio en lo militar y político pero un desastre en las condiciones de vida a su interior. Una España quijotesca, como bien vio Cervantes. Ésa fue una de las grandes sorpresas de la clase para Andrew, que no imaginaba al Imperio como nación subdesarrollada y deficitaria.

Andrea apuntó el auge del racionalismo (Da Vinci) y de la importancia del dinero. Asistimos a la formación de las grandes ciudades europeas y de la consolidación del capitalismo. Pero recordemos que también es la época de Nostradamus, la Inquisición y de la mística.

En cuanto a la lengua, Adriana refirió la expansión internacional y unificación de la lengua castellana, y cómo desde Nebrija (su Gramática fue publicada justo unos meses antes del descubrimiento de América) crece en los humanistas españoles la conciencia y el deber de llevar la cultura a la altura de la grandeza del país. Sin embargo, como bien comentamos, el modelo para ello es el trabajo de imitación de la cultura grecolatina (Platón, Cicerón y Horacio se ponen especialmente de moda), donde la originalidad y el mérito artístico radicaban en la actualización y castellanización de los ingredientes culturales heredados.

domingo, 15 de agosto de 2010

Ojo de pájaro: tópicos del Renacimiento (viernes 13)

Fue una estupenda clase, dinámica y con un ritmo alto de información (los Ricardos, ¡pobres!, se miraban atónitos). Le dimos un repaso de volada al contexto histórico y cultural de los Siglos de Oro (sobre todo al s XVI). Y lo hicimos de la mano de una lista de "pistas" clave de la época.
La imprenta, inventada por Gutenberg en el 1440 (y que llegó a España en 1472) es uno de los pistoletazos de salida del Renacimiento, cuyos studia humanitatis, pasión filológica y difusión de la cultura (como bien apuntó Alejandra), nunca hubieran podido suceder a ese ritmo. La imprenta también explica la rápida expansión de las nuevas iglesias antivaticanas, como el Luteranismo o el Calvinismo, y el miedo de la Iglesia Católica a que las herejías se volvieran pandemia en su propio seno.

Explica también, por tanto, el nuevo control que se ejercerá en el campo intelectual. Osea, el Santo Oficio de la Inquisición, que en España fue fundada en 1476 por los Reyes Católicos. ¡4 años después de la llegada de la imprenta! ¿Casualidad? Al hablar de la Inquisición insistí en la peculiaridad del caso de España. Ya otros países, incluso varios siglos atrás, habían aplicado y aplicaban tribunales inquisitoriales contra la heregía cátara en el Languedoc francés o la caza de brujas en Flandes. Pero en España los "terroristas" espirituales con los que estaba obsesionada la Iglesia y el Estado (que tanto monta) eran los cristianos nuevos, osea, los judíos (y en menor medida también los moros) que se habían bautizado en el cristianismo después del decreto de expulsión (1492). La Iglesia (y sus cristianos "viejos") sospechaban que su conversión era una farsa y que, en el secreto de la familia o la secta, seguían cultivando su fe extranjera. Como segundo "diablo" o terror de la época estaba la expansión del luteranismo. Y es que el s. XVI (Lutero colgó sus 95 tesis contra las bulas en 1517) es una de las épocas mundiales de una religiosidad más revolucionaria, un intenso "movimiento hippy" (ja, ja) del cristianismo.

Quién lo iba a decir, ¿verdad? El siglo conocido como la cuna de la ciencia (Copérnico, Galileo), el espíritu experimental (Da Vinci), el racionalismo (Montaigne) es también un siglo "obsesivo-compulsivo" de la religión. No olvidemos que es a mediados del XVI cuando las profecías de Nostradamus se vuelven un chisme clandestino internacional.

Pero la realidad es aún más compleja, pues el poder creciente de la iglesia sobre los destinos humanos también estaba acompañado del "empoderamiento" de la Monarquía. El Rey Carlos I fue, de hecho, el emblema de ese modelo político moderno, donde los antiguos reinos medievales ya no tenían ciertos derechos de autonomía y debían rendir tributos a la Corona central. Absorvió, de hecho, bajo su reinado a la anterior Corona de Castilla, la Corona de Aragón, El Reino de Nápoles, Granada, Navarra, el Ducado de Borgoña, la Austria y el Tirol de los Habsburgo y la Soberanía de los Países Bajos (Flandes y Amberes). ¡Guauuuuuu! Imagínense: todos esos "países" tenían antes del Emperador Carlos I fronteras y gobiernos distintos. Como diría un amigo mío (Juan Priante) junto con Orwell: Bienvenidos al proceso de la centralización mundial del poder. El colmo del descaro de este nuevo absolutismo (que culminaría, como ustedes apuntaron, en el "Rey Sol" Luis s. XVI) fue su respaldo al saqueo del Vaticano (el "Saco de Roma"), cuando las tropas imperiales entraron en la Ciudad Santa, arrasando con todo, en busca del Papa. Imagínense en nuestros días soldados de la OTAN entrando en la Basílica de San Pedro para capturar a Benedicto XVI. Bien, pues algo así sucedió entonces. Fue el gran escándalo ético de la época, junto con las denuncias de las masacres de la conquista de Las Indias (como las que San Bartolomé de Las Casas planteó en la famosa Junta de Valladolid, donde se decreta, en la práctica, el fin de las guerras de conquista y el inicio de la colonización de América).

Y es que en ocasiones la ética de cada época es diferente. Como bien ustedes apuntaron, en aquellos siglos un Papa podía ser papá, además de haber ascendido a ese honor por el simple hecho de ser el hijo de un Médici. Otra diferencia ética fue la resuelta por la burguesía creciente y la aristocracia de linaje medieval. En España la mentalidad aristocrática ganó el partido por goleada, y los nuevos comerciantes enriquecidos en la compra-venta de los tesoros y productos de América fueron cambiando su ímpetu capitalista por el prestigio, honor y poder local ("cacicazgo") que adquirían con la compra de títulos nobiliarios. Trabajar era considera cosa "naca" y como de campesinos. En cambio la Corte, alrededor del palacio del Rey, admiraba el linaje, la cortesía, el patrimonio de la tierra. Es decir, las actividades improductivas. Así nos fue como nos fue en la era capitalista.

Hablamos también del Descubrimiento de América, como una de las noticias más impactantes de la historia mundial y a la que se llegó en busca de especias (que en la época eran claves para la conservación de los alimentos a falta de "refris"). Por cierto, Andrew me confesó después de clase que estuvo a punto de llamarlos "preservativos". ¿Qué chistoso, no? El bueno de Andrew apenas llega a México...¡y a punto está de echarnos su primer albur! (ja, ja). América, un inmenso continente lleno de profundas y diversas culturas, fue arrasado con la ayuda de los arcabuces y su tesoro sirvió, como bien explica Eduardo Galeano (Las venas abiertas de Latinoamerica), para financiar el capitalismo europeo (la industria textil de Flandes, la banca de Génova y Venecia).

En fin, que fue una clase densa de información, una especie de "mole" intelectual... ummm, y como me entró hambre, les dejo. La próxima sesión del miércoles vamos a disfrutar de otra zambullida aún más profunda en el Renacimiento español. Una apasionante época llena, como veremos, de contradicciones.