Según José Manuel Blecua (1980, p. 114) las cuatro corrientes poéticas nacionales que viniendo de la Edad Media continuaron su éxito en el siglo XVI son la lírica popular, el romancero, la poesía culta de palacio (Mena, Santillana, March) y la poesía del Cancionero General.
Por eso, antes de valorar el mérito de la poesía de Garcilaso es importante tener en cuenta estos “mercados poéticos tradicionales” que convivían con las modas poéticas renacentistas importadas de Italia (de Petrarca, Sannazzaro) y las fuentes de inspiración clásicas (Horacio, Virgilio, Catulo). Lo tradicional y nacional versus los nuevos modelos artísticos de la “globalización” del momento (donde Italia era el epicentro artístico del mundo, como en el XIX lo sería París y en la segunda mitad del XX, New York).
Aquí les paso unos ejemplos de cada una de esas corrientes:a) Poesía tradicional española; b) Poesía italianista;c) Poesía clásica
A) Poesía tradicional española
• Lírica popular
Canciones de amigo, alboradas, villancicos, etc: http://www.lenguayliteratura.net/index.php?option=com_content&task=view&id=46&Itemid=60
• Poesía de herencia trovadoresca (palacio)
Ausias March: http://amediavoz.com/marchausias.htm
• Romancero : http://amediavoz.com/romancero.htm
• Poesía de Cancionero General ( Recopilado por Hernando del Castillo, 1511)
http://es.wikipedia.org/wiki/L%C3%ADrica_cancioneril
B) Poesía italianista
• Petrarca: Il Canzoniere (sonetos amorosos clasicistas)
http://maritim23.wordpress.com/2008/01/20/soneto-a-laura-francesco-petrarca/
• Sannazaro: La Arcadia (literatura pastoril)
http://es.wikipedia.org/wiki/Arcadia_(Sannazaro)
C) Poesía clásica (Horacio, Virgilio, Ovidio)
http://www.auladeletras.net/material_nuevo/literatura_clasica.html
Más allá de esas influencias, los poetas del siglo XVI y XVII encontraron en la mitología clásica su repertorio favorito de imágenes y temas poéticos. Aquí pueden consultar un diccionario estupendo, interactivo (con imágenes, información de cada Dios, comentarios) sobre mitología:
http://www.elolimpo.com/
Referencias:
Blecua, J.M. (1980). Corrientes poéticas en el siglo XVI. Ínsula (80). En Francisco Rico. Historia crítica de la literatura española. Tomo 2. Siglos de Oro: Renacimiento. Madrid: Editorial Crítica, pp. 114-117
LECTORES DE TEXTOS CLÁSICOS: Ricardo Rangel, Ricardo Gutiérrez, Andrea Cuautle, Andrea Rauch, Alejandra Castillo, Cecilia González, Carmen Irabien, Adriana Bastarrachea, Andrew Bellino, Olivia Redline, Adrian Juárez, Dayne Reed y Sergio Reyes
domingo, 19 de septiembre de 2010
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Popurrí de prosa del siglo XVI
Hoy logramos un repaso bastante eficaz a los diferentes caminos de la prosa del s. XVI.
Empezamos con Brevísima relación de la destrucción de Las Indias, de Fray Bartolomé de Las Casas, donde nuestros compañeros extranjeros (a este paso van a terminar más mexicanos que el nopal) señalaron el juego simbólico inverso de Las Casas para criticar la conquista y expolio de América: los indígenas, ahora, son los corderos (interesante resonancia religiosa) y los españoles, los lobos feroces. ¿Literatura o historia? La vocación de Las Casas, aparentemente, es documentar como testigo una violencia cultural, pero su búsqueda de recursos expresivos que impacten en la emocionalidad de los peninsulares acerca su prosa al terreno literario (hipérboles, metáforas, enumeraciones).
El caso de otro fraile, Antonio de Guevara es bien distinto. Su Menosprecio de Corte y alabanza de aldea toma un tópico de la época (la nostalgia de los ciudadanos por la autenticidad de la vida en el campo, osea, el beatus ille) para mezclar reflexiones morales con el placer de decir las cosas, de hilvanar enumeraciones de sensaciones, de metaforizaciones, de estilo florido. Lo interesante es que fray Antonio de Guevara es el best seller por excelencia de los siglos de Oro (¡quién lo diría!). ¿Por qué tuvo tanto éxito? Su estilo, ameno, claro, pero al mismo tiempo elocuente, y su capacidad para insertar anécdotas, costumbres cotidianas, algo de cultura y erudición, en fin, de hacer de la literatura un entretenimiento conecta con un público cada vez más amplio de lectores no especialmente instruidos.
Pero para sorpresas la de Amadís de Gaula (Garci Rodríguez de Montalvo, en 1508), un libro de caballerías canónico, heredero de leyendas medievales, y que será uno de los más leídos y traducidos de nuestro siglo XVI. Entre sus méritos está la claridad de su estilo (que a algunos estudiantes, con excelente tino, les recordaba a los cuentos populares), y también la libertad de su fantasía (gigantes, brujas, hechizos, campean a sus anchas). Su visión idealizadora, donde los héroes son valientes y sus damas hermosas y recatadas, fascinaba en una época, el Renacimiento, llena de cambios y crisis.
Cerramos la clase en el extremo contrario, el realismo crudo de La lozana andaluza (1528), una obra que lleva el realismo linguístico y el materialismo ideológico de La Celestina a su máxima plenitud. Su protagonista, la lozana andaluza, es una prostituta famosa en Roma y exhibe su mentalidad de pícara y su orgullo (¿prefeminista?) desde el principio al final de la obra (no hay evolución del personaje). Llama la atención, sin duda, que no hay filtro moral ni para el uso del lenguaje (lleno de groserías, coloquialismos, extranjerismos) ni para la narración de la vida disoluta de los personajes (¡más de 120!). Eso sí, cabe sospechar de su intención política pues fue publicada justo un año después del Saqueo de Roma y su retrato de una ciudad "santa" cercana a Sodoma justifica implícitamente la intervención militar de Carlos V.
Empezamos con Brevísima relación de la destrucción de Las Indias, de Fray Bartolomé de Las Casas, donde nuestros compañeros extranjeros (a este paso van a terminar más mexicanos que el nopal) señalaron el juego simbólico inverso de Las Casas para criticar la conquista y expolio de América: los indígenas, ahora, son los corderos (interesante resonancia religiosa) y los españoles, los lobos feroces. ¿Literatura o historia? La vocación de Las Casas, aparentemente, es documentar como testigo una violencia cultural, pero su búsqueda de recursos expresivos que impacten en la emocionalidad de los peninsulares acerca su prosa al terreno literario (hipérboles, metáforas, enumeraciones).
El caso de otro fraile, Antonio de Guevara es bien distinto. Su Menosprecio de Corte y alabanza de aldea toma un tópico de la época (la nostalgia de los ciudadanos por la autenticidad de la vida en el campo, osea, el beatus ille) para mezclar reflexiones morales con el placer de decir las cosas, de hilvanar enumeraciones de sensaciones, de metaforizaciones, de estilo florido. Lo interesante es que fray Antonio de Guevara es el best seller por excelencia de los siglos de Oro (¡quién lo diría!). ¿Por qué tuvo tanto éxito? Su estilo, ameno, claro, pero al mismo tiempo elocuente, y su capacidad para insertar anécdotas, costumbres cotidianas, algo de cultura y erudición, en fin, de hacer de la literatura un entretenimiento conecta con un público cada vez más amplio de lectores no especialmente instruidos.
Pero para sorpresas la de Amadís de Gaula (Garci Rodríguez de Montalvo, en 1508), un libro de caballerías canónico, heredero de leyendas medievales, y que será uno de los más leídos y traducidos de nuestro siglo XVI. Entre sus méritos está la claridad de su estilo (que a algunos estudiantes, con excelente tino, les recordaba a los cuentos populares), y también la libertad de su fantasía (gigantes, brujas, hechizos, campean a sus anchas). Su visión idealizadora, donde los héroes son valientes y sus damas hermosas y recatadas, fascinaba en una época, el Renacimiento, llena de cambios y crisis.
Cerramos la clase en el extremo contrario, el realismo crudo de La lozana andaluza (1528), una obra que lleva el realismo linguístico y el materialismo ideológico de La Celestina a su máxima plenitud. Su protagonista, la lozana andaluza, es una prostituta famosa en Roma y exhibe su mentalidad de pícara y su orgullo (¿prefeminista?) desde el principio al final de la obra (no hay evolución del personaje). Llama la atención, sin duda, que no hay filtro moral ni para el uso del lenguaje (lleno de groserías, coloquialismos, extranjerismos) ni para la narración de la vida disoluta de los personajes (¡más de 120!). Eso sí, cabe sospechar de su intención política pues fue publicada justo un año después del Saqueo de Roma y su retrato de una ciudad "santa" cercana a Sodoma justifica implícitamente la intervención militar de Carlos V.
viernes, 3 de septiembre de 2010
Soneto picaresco a Don Quevedo
Inspirado en la dinámica del blog de Adriana, dejo aquí mi soneto picaresco a Don Quevedo:
Érase un caballero de Santiago
que le escupía albures a un Buscón,
sin saber que al hacerlo, de un jalón,
llamaba al mal destino, siempre aciago.
Y es que, mi Don Francisco, no te hagas,
que bien que te gustaban las tabernas
y mirar a las damas entre piernas
y apostar a los naipes honra y pagas.
¿Por qué si deseabas en secreto
ser uno de esos pícaros repillos
no les diste siquiera un buen soneto?
Pues aunque tú te mofes, compañeros
eran los solitarios lazarillos
de tus hondos penares caballeros.
Sergio Reyes
Érase un caballero de Santiago
que le escupía albures a un Buscón,
sin saber que al hacerlo, de un jalón,
llamaba al mal destino, siempre aciago.
Y es que, mi Don Francisco, no te hagas,
que bien que te gustaban las tabernas
y mirar a las damas entre piernas
y apostar a los naipes honra y pagas.
¿Por qué si deseabas en secreto
ser uno de esos pícaros repillos
no les diste siquiera un buen soneto?
Pues aunque tú te mofes, compañeros
eran los solitarios lazarillos
de tus hondos penares caballeros.
Sergio Reyes
El Buscón: el ingenio genial de un aristócrata
Hoy tuvimos que despachar el Buscón en una sola clase. Ni modo.
Hubo dos grandes reflexiones. Una, respecto a su significado político, pues la obra se burla de las aspiraciones de un plebeyo convencido que, con sus artes picarescas, puede escapar de la marginalidad y alcanzar el estatus aristocrático. Pero la ambición de "Don" Pablos se estrella sistemáticamente contra el inmovilismo social. El mejor símbolo de ello es el contraste con don Diego Coronel, él sí nacido en cuna noble y que, al descubrir que su antiguo criado intentaba hacerse pasar por caballero para arreglar un casamiento oportunista, decide castigarlo marcándole la cara a espadazos. Toda una lección de lo que les espera a los advenedizos, nada extraña en un aristócrata como Quevedo, caballero de la Cruz de Santiago.
La otra es el estilo, el principal protagonista de la obra. De hecho, da la impresión de que Quevedo toma los ingredientes compositivos de la picaresca (su enunciación autobiográfica, su construcción episódica, su formulación epistolar, etc) como cuenco vacío donde verter las excelencias de su ingenio verbal. Cada frase condensa un juego de ingenio, donde la hipérbole (caricaturesca) y el doble sentido (calambures, paranomasias, figuras etimológicas) juegan un papel fundamental. Bienvenidos al "mole" artístico, a la condensación de la expresividad verbal.
Qué mejor lección para entender la diferencias entre el canon literario del renacimiento y el del barroco que la comparación del estilo del Lazarillo (1554) y el Buscón (1626).
Y ustedes, ¿qué más recuerdan de la clase? ¿cuál de las dos obras prefieren y por qué?
Hubo dos grandes reflexiones. Una, respecto a su significado político, pues la obra se burla de las aspiraciones de un plebeyo convencido que, con sus artes picarescas, puede escapar de la marginalidad y alcanzar el estatus aristocrático. Pero la ambición de "Don" Pablos se estrella sistemáticamente contra el inmovilismo social. El mejor símbolo de ello es el contraste con don Diego Coronel, él sí nacido en cuna noble y que, al descubrir que su antiguo criado intentaba hacerse pasar por caballero para arreglar un casamiento oportunista, decide castigarlo marcándole la cara a espadazos. Toda una lección de lo que les espera a los advenedizos, nada extraña en un aristócrata como Quevedo, caballero de la Cruz de Santiago.
La otra es el estilo, el principal protagonista de la obra. De hecho, da la impresión de que Quevedo toma los ingredientes compositivos de la picaresca (su enunciación autobiográfica, su construcción episódica, su formulación epistolar, etc) como cuenco vacío donde verter las excelencias de su ingenio verbal. Cada frase condensa un juego de ingenio, donde la hipérbole (caricaturesca) y el doble sentido (calambures, paranomasias, figuras etimológicas) juegan un papel fundamental. Bienvenidos al "mole" artístico, a la condensación de la expresividad verbal.
Qué mejor lección para entender la diferencias entre el canon literario del renacimiento y el del barroco que la comparación del estilo del Lazarillo (1554) y el Buscón (1626).
Y ustedes, ¿qué más recuerdan de la clase? ¿cuál de las dos obras prefieren y por qué?
miércoles, 1 de septiembre de 2010
Lazarillo de Tormes: punto y seguido.
En esta segunda clase del Lazarillo hicimos una "mesa redonda" donde, como en el banquete de Platón, nos íbamos pasando el turno de nuestra visión del libro. Lo hicimos sin vino, aclaro.
Empezamos con el contraste entre el Lazarillo y los héroes de caballerías (como el Amadís de Gaula). Es curioso, en este sentido, el cambio de gustos del público, pues en aquellos siglos una obra como el Lazarillo difícilmente podía gozar del prestigio que sí tenía la literatura idealista, cuando hoy nos sucede todo lo contrario.
Olivia puso en la mesa el contenido religioso de la obra. Está claro que el texto apunta sus cuchillos contra una catolicismo formal e hipócrita, dirigido por un clero corrupto. Pero a partir de esa certeza surgen las dudas: ¿es el Lazarillo una obra existencialista o atea avant la lettre? ¿es, por el contrario, un testimonio de honda espiritualidad, un ejemplo más de los movimientos religiosos reformistas de la época (como el erasmismo, dentro de la iglesia, y el luteranismo o el calvinismo ya fuera de ella?).
En otra de las conversaciones ahondamos en la complejidad moral y psicológica de Lázaro, que puede ser un signo, dentro de la historia de la literatura, de la evolución de los personajes-arquetipo literarios (como los héroes caballerescos o los pastores neoplatónicos) a las personas (Celestina, Lazarillo, Quijote). Estamos en el umbral de la novela moderna y su reflejo de la complejidad psicológica del yo.
Por último, aludimos a los niveles simbólicos de la obra. El pan y el vino, que en el cristianismo simboliza el cuerpo y sangre de Cristo, son el karma de la vida de Lázaro, signos de su existencia materialista.
Pero lo que más me gustó de la clase es que el trabajo de los blogs ya empieza a rendir frutos. Entre ustedes ya hacen alusión a los puntos de vista de los compañeros, y lo que discutimos en clase tiene su continuación en sus blogs personales. Estamos acercándonos, poco a poco, a una educación del siglo XXI. Falta que, como el Lazarillo, sigamos de post en post, de amo en amo, buscando alzanzar la "cima [bloguera] de toda fortuna"
¿Qué más me faltó por reseñar? ¿nos hemos dejado algún tema o perspectiva del Lazarillo sin comentar? ¿desean saber más información sobre la obra?¿se les ocurre comparar esta obra con alguna de otras literaturas o de otras épocas? ¿y con el cine o la música?
Empezamos con el contraste entre el Lazarillo y los héroes de caballerías (como el Amadís de Gaula). Es curioso, en este sentido, el cambio de gustos del público, pues en aquellos siglos una obra como el Lazarillo difícilmente podía gozar del prestigio que sí tenía la literatura idealista, cuando hoy nos sucede todo lo contrario.
Olivia puso en la mesa el contenido religioso de la obra. Está claro que el texto apunta sus cuchillos contra una catolicismo formal e hipócrita, dirigido por un clero corrupto. Pero a partir de esa certeza surgen las dudas: ¿es el Lazarillo una obra existencialista o atea avant la lettre? ¿es, por el contrario, un testimonio de honda espiritualidad, un ejemplo más de los movimientos religiosos reformistas de la época (como el erasmismo, dentro de la iglesia, y el luteranismo o el calvinismo ya fuera de ella?).
En otra de las conversaciones ahondamos en la complejidad moral y psicológica de Lázaro, que puede ser un signo, dentro de la historia de la literatura, de la evolución de los personajes-arquetipo literarios (como los héroes caballerescos o los pastores neoplatónicos) a las personas (Celestina, Lazarillo, Quijote). Estamos en el umbral de la novela moderna y su reflejo de la complejidad psicológica del yo.
Por último, aludimos a los niveles simbólicos de la obra. El pan y el vino, que en el cristianismo simboliza el cuerpo y sangre de Cristo, son el karma de la vida de Lázaro, signos de su existencia materialista.
Pero lo que más me gustó de la clase es que el trabajo de los blogs ya empieza a rendir frutos. Entre ustedes ya hacen alusión a los puntos de vista de los compañeros, y lo que discutimos en clase tiene su continuación en sus blogs personales. Estamos acercándonos, poco a poco, a una educación del siglo XXI. Falta que, como el Lazarillo, sigamos de post en post, de amo en amo, buscando alzanzar la "cima [bloguera] de toda fortuna"
¿Qué más me faltó por reseñar? ¿nos hemos dejado algún tema o perspectiva del Lazarillo sin comentar? ¿desean saber más información sobre la obra?¿se les ocurre comparar esta obra con alguna de otras literaturas o de otras épocas? ¿y con el cine o la música?
viernes, 27 de agosto de 2010
El Lazarillo de Tormes: el antihéroe de la España Imperial
Hoy abordamos la primera de las dos sesiones que dedicaremos al Lazarillo de Tormes, impresa a mediados del s. XVI y obra fundacional del género picaresco, caracterizado por el realismo, la autobiografía, la perspectiva marginal (el pícaro) y la tensión entre el deseo de subir de condición social y la inmovilidad de una sociedad jerárquica y estamental. Algunos autores, de hecho, consideran la picaresca como una escritura subversiva, trasgresora con el poder, mientras que otros ven en ella la mejor propaganda de esa sociedad aristocrática.
En clase hablamos de muchas cosas: el lenguaje popular de la obra, el sentido novelesco de su trama (donde se crea una red de eventos que se condicionan mutuamente y marcan la evolución del personaje), la dialéctica narrativa entre el adulto cínico de Lázaro y el inocente niño Lazarillo, los personajes más impactantes de la obra (el ciego, el escudero), la importancia del "caso" (cuernos) como eje estructurador de toda la novela, las fuentes genéricas (la epístola, el teatro y cuentos populares) y su evolución (hacia la novela moderna), la relación de la picaresca con la novela de caballerías, etc.
¿Qué más comentamos? ¿qué más se puede apuntar?
En clase hablamos de muchas cosas: el lenguaje popular de la obra, el sentido novelesco de su trama (donde se crea una red de eventos que se condicionan mutuamente y marcan la evolución del personaje), la dialéctica narrativa entre el adulto cínico de Lázaro y el inocente niño Lazarillo, los personajes más impactantes de la obra (el ciego, el escudero), la importancia del "caso" (cuernos) como eje estructurador de toda la novela, las fuentes genéricas (la epístola, el teatro y cuentos populares) y su evolución (hacia la novela moderna), la relación de la picaresca con la novela de caballerías, etc.
¿Qué más comentamos? ¿qué más se puede apuntar?
miércoles, 25 de agosto de 2010
Celestina: umbral Edad Media-Renacimiento (Miércoles 25 de agosto)
Hoy hicimos una mesa redonda de análisis de diferentes fragmentos de La Celestina. Nos interesó, en concreto, valorar en qué sentido la obra aún hereda códigos y tópicos literarios de tradición medieval (como el amor cortés, o la intención moralizadora) pero al mismo tiempo abre posibilidades "modernas" (la riqueza psicológica de personajes marginales, la mezcla carnavalesca de géneros, el realismo linguístico, la afirmación poderosa de la sexualidad y del feminismo) que en los siglos XVI y XVII se irán consagrando en otros textos.
¿Qué fue lo que ustedes recuerdan o pueden aportar a ese análisis?
Recuerden incorporar sus comentarios y, al final de ellos, la dirección del blog personal que deben crear, con su primer análisis personal de El Lazarillo.
Hasta el día de hoy, de hecho, las sesiones de clases fueron nua especie de introducción, un prólogo, a lo que viene a continuación. ¡Más madera!!!
¿Qué fue lo que ustedes recuerdan o pueden aportar a ese análisis?
Recuerden incorporar sus comentarios y, al final de ellos, la dirección del blog personal que deben crear, con su primer análisis personal de El Lazarillo.
Hasta el día de hoy, de hecho, las sesiones de clases fueron nua especie de introducción, un prólogo, a lo que viene a continuación. ¡Más madera!!!
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